contaminación

“Es una enorme tristeza que la Naturaleza hable mientras los hombres no escuchan” (Victor Hugo)
Cuando arrojamos una lata en el bosque es lo mismo que si damos un cigarrillo a la Naturaleza. Si dañamos a la Naturaleza, nos dañamos a nosotros mismos. Sabemos que un cigarrillo es malo para nuestra salud. Deberíamos saber que si tiramos una lata en el monte, en el mar, en los ríos, es malo para la Naturaleza.
Amigos de la Naturaleza,
¿nos gusta tirarnos mierda por encima? ¿nos gusta comerla mezclada con los alimentos que ingerimos normalmente? ¿es agradable para nosotros que los demás nos hagan partícipes de su mierda?
Creo y espero que la respuesta del 99,9% de la gente que esté leyendo esto será NO. Entonces, ¿por qué lo hacemos? No sólo nos estamos echando nuestra mierda encima sino que los demás nos están salpicando con la suya. Digo esto porque creo que sigue siendo mayoría la gente
- que no recicla
- que va al trabajo en su coche teniendo alternativas como el transporte público
- que ensucia el monte, nuestros pulmones,
e industrias que dañan la capa de ozono brutalmente.
No sé si sabéis que las nubes se cargan de contaminación a menudo, y la consecuencia es partículas altamente nocivas cayendo sobre nosotros en forma de lluvia, sobre productos del campo, sobre el ganado, sobre el suelo cultivado…
Debemos buscar soluciones a la mierda que generamos y no vale con hacer como algunas potencias mundiales que compran a países subdesarrollados sus “derechos de contaminación”.
REIVINDICAMOS la desaparición de las conductas hipócritas: si creemos que estamos dañando nuestro entorno, deberíamos cambiar nuestros hábitos.



