miguel delibes: el primer ecologista español
Esta pasada madrugada ha fallecido uno de los escritores más importantes de los últimos tiempos en lengua castellana. Deja un hueco difícil de cubrir no sólo por su aspecto literario, sino también por su lucha constante por mejorar y respetar el medio ambiente. Puede ser considerado, quizás sea ésta una afirmación un poco atrevida, como el primer ecologista, y maestro de muchos naturalistas posteriores.
Sus novelas, ensayos, relatos… son una descripción fidedigna de las tierras y gentes de la Castilla rural, que él conocía como nadie. Nació y ha muerto en la capital de Castilla y León y el contacto con esta tierra le ha servido de fuente inagotable para crear su ficción, sus personajes inolvidables y sus descripciones paisajísticas inigualables.
Él mismo se definía como “un narrador rural apasionado por la Naturaleza”. Sus obras son un mensaje de armonía entre la tierra y sus moradores. Durante dos décadas (años 40 y 50) trabajó como caricaturista , director y redactor del “Norte de Castilla”, pero abandonó el periódico por la censura que le imponían. Dos de sus obras, que han sido libro de obligada lectura en cientos y cientos de Colegios e Institutos de toda España, representan como ninguna otra su espíritu de apego a su tierra: “Las Ratas”, y “El Camino”. En otra novela , “Los Santos Inocentes” (obra que comentaremos en otro artículo por su alto valor ecológico), narra la lucha por la supervivencia en una tierra injustamente repartida.
En su discurso de ingreso a la Real Academia de la Lengua, en Febrero de 1973, pronunció unas palabras dignas de leer: “Mi oposición al sentido moderno del progreso y las relaciones hombre-naturaleza se ha ido haciendo más acre y radical….El poder del dinero….termina por convertir en borrego a un hombre sensible, mientras la Naturaleza mancillada, harta de servir de campo de experiencias a la química y a la mecánica, se alza contra el hombre en abierta hostilidad”, afirmaba Delibes en su discurso, que parece como una premonición estos días cargados de terremotos, lluvias torrenciales y con un cambio climático imparable.
No es de extrañar que recibiera el doctorado “honoris causa” por la Facultad de Biología de la Universidad de Salamanca hace dos años, por ser considerado un ecologista y amante de la Naturaleza.

