miguel hernández: poesía y naturaleza
Flor de un día es lo más grande
al pie de lo más pequeño.
Flor de la luz el relámpago,
y flor del instante el tiempo.
(Miguel Hernández)
Celebramos este año el Centenario del nacimiento (30 de Octubre de 1910, en Orihuela) del malogrado poeta Miguel Hernández. Uno de los actos que han tenido lugar estos días es “La Senda del Poeta”, organizado por diversas instituciones públicas y privadas, que se viene realizando cada año coincidiendo con el fin de semana más próximo al 28 de marzo, aniversario de la muerte del poeta (28 de Marzo de 1942, en la prisión de Alicante).
La Senda se efectúa a pie durante tres días, desde la Casa Museo de Miguel Henández en Orihuela; pasando por Redován, donde nació su padre; continuando por Cox, donde el poeta vivió varios años con su mujer Josefina Manresa; llegando a Elche donde murieron su viuda e hijo; terminando en Alicante, ciudad en la que murió.
A través de este camino se busca un acercamiento al mundo natural tan próximo al poeta, uniendo así poesía y naturaleza en un itinerario “barnizado de jazmines y azahares”, según cantaba Miguel Hernández.
Miguel fue pastor de cabras desde niño, actividad que compaginó con sus estudios de primaria y bachillerato. Mientras cuidaba del rebaño, Miguel leía y escribía sus primeros poemas.
Queremos hacer un homenaje a este gran poeta repitiendo las palabras de su mentor Pablo Neruda:
“Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España….(…) tenía Miguel una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera.
…………..Yo lo conocí cuando llegaba de alpargatas y pantalón de campesino de pana de sus tierras de Orihuela, en donde había sido pastor de cabras…..Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él. Tenía una cara de terrón o de papa que se saca de entre las raíces y que conserva frescura subterránea…Me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era ese escritor salido de la Naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas….Otras veces me hablaba del canto de los ruiseñores. El Levante español de donde provenía estaba cargado de naranjos en flor y de ruiseñores….”
Estas palabras del poeta chileno Neruda explican la relación de un poeta con su entorno natural que posteriormente impregnará parte de sus poemas.


