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lecturas ecológicas para el verano

Viernes, 25 de Junio de 2010 ecologia-educacion Sin comentarios

El verano es un tiempo de relax, y la lectura es una de las actividades más relajantes. Os recomendamos dos libros con un trasfondo ecológico y  con los que pasaréis buenos momentos:

El primer libro es “Siddharta”, del autor alemán Hermann Hesse. Este autor recibió el premio nobel de literatura en 1946. Durante su vida viajó a la India, donde está ambientada la histora del libro que proponemos. “Siddharta” tiene su vigencia hoy en día en el mundo occidental. El hastío frente al caos del universo no es ya una experiencia de unos pocos iluminados, es el sentir cotidiano de todos aquellos que intuyen que la cultura occidental se está destruyendo a sí misma al rechazar la idea de que el hombre ha de ser un engranaje que no perturbe el equilibrio del universo.

Para el protagonista de la novela, el cambio hacia la verdad pasa por la renuncia. Ni bienes, ni negocios, ni amigos, ni amor. El objetivo es no aceptar como verdadero un planteamiento dual del mundo: saber ver la unidad que anima y configura todo lo existente. Hablando coloquialmente, “Siddharta” pretende no desligar el destino del hombre del destino de la naturaleza. Todos somos “uno”, todos nos necesitamos y la separación del uno perjudica al otro.

El segundo libro es “El río del olvido”, del novelista español Julio Llamazares, autor de otras novelas de éxito como “Luna de lobos” y “La lluvia amarilla”. En “El río del olvido” relata el viaje a pie en el verano de 1981, a lo largo del curso del río Curueño, el solitario y verde río que atraviesa el corazón de la montaña leonesa. Las anotaciones de aquel viaje le sirvieron para la redacción de este libro que no es sólo la memoria de los paisajes del Curueño,  sino también la memoria del camino. Memoria de un paisaje que el viajero volvió a ver con la sospecha de haber regresado a un río y a un mundo desconocidos y memoria de un camino que el viajero recorrió con la convicción cada vez más asentada de que los caminos más desconocidos son los que más cerca tenemos del corazón. Es una obra conmovedora y de una veracidad profunda.

Esperamos que disfruten de estas obras.

relatos: vidas en contacto con la naturaleza

Jueves, 13 de Mayo de 2010 ecologia-educacion 1 comentario

EL CARNICERO DEL VIOLÍN (final)

“…Andrés no podía imaginarse que aquel día helador fue la última vez que vió a su amigo el carnicero violinista. Dijeron que la mula se asustó por algún animal que apareció entre la maleza del monte, en el camino de vuelta, y arrolló a David. Otros aseguran que un oso hambriento, atraído por el olor de la carne, devoró a a la mula y a su amo. Hay quien afirma que la llegada de la noche y una niebla espesa les habían hecho perder la senda apropiada y se habían precipitado por un barranco. Los encontraron helados a los tres días.

Sín embargo, Andrés estaba convencido, guiado por su fantasía infantil, que la desaparición de su amigo era cosa de unos cientos de arañas que con el tejer de sus hilos lo habían sumido en el sueño eterno.

Con el paso de los años, Andrés recuerda al bueno del carnicero del violín. A punto como está de iniciar su carrera musical, sentado con su violín nuevo brillante entre los otros maestros músicos de la orquesta filarmónica, piensa en David y en sus historias al calor de la lumbre del hogar.

Su vocación por la música se la debe a la habilidad del carnicero para congregar a los aldeanos alrededor de su mercancía. Y cree que le será difícil conseguir un arte tan depurado como el de aquel juglar que llegaba del pueblo minero atravesando las montañas. No es capaz de comprender cómo del violín de un simple carnicero sin estudios emanara una música magristral, a él que tanto sacrificio le ha supuesto terminar sus estudios musicales.

Nadie como él para entusiasmarle con sus narraciones, que siempre acababan con las cenizas de las brasas apagadas a los pies; sentados en un escaño de madera azul, o quizás fuera marrón.

Su arte innato era el fruto de una penuria. La necesidad vital de sacar adelante una familia, la misma que David abandonaba cada mañana al son de la melodía de Vivaldi y que le hacía repetir por los pueblos de la comarca:

“Vengan aquí,

las mejores carnes del país

os las trae David”

FIN

relatos: vidas en contacto con la naturaleza

Martes, 4 de Mayo de 2010 ecologia-educacion Sin comentarios

Comenzamos una serie de relatos dedicados a historias relacionadas con el medio ambiente. Hoy contaremos una historia que ocurrió hace poco más de medio siglo, cuando la relación hombre-naturaleza era más estrecha y por tanto el respeto hacia el entorno natural era mayor. La historia es real. Simplemente hemos añadido unos toques ficticios para hacerla más literaria.

“EL CARNICERO DEL VIOLÍN” (1ª parte)

“Sopla el viento y sus ráfagas se extienden desde la sierra hasta el llano. Llegan al pueblo ruidos de pájaros de vuelo bajo. Hace frío, mucho frío y las primeras nieves se anuncian en la naturaleza. No hay nada mejor que los pájaros con su revoloteo para proclamarlas. El candil ilumina la oscuridad de la casa fría. El padre, con su aliento, calienta las manos de los niños. La madre intenta encender el hogar.

Un dulce sonido se confunde con el revuelo de tordos, gorriones y golondrinas. Es música de violín. Es el carnicero que pregona su mercancía por las calles del pueblo minero. Llega desde el otro lado de la montaña, con su mula cargada de carne. No hay peligro que las moscas estropeen su género, bien envuelto en paños blancos.

Siempre la misma melodía: Vivaldi y sus estaciones. Hoy toca el invierno, con su allegro non molto, y su ingeniosa descripción del frío y de sus efectos en el medio ambiente; con las cuerdas imitando un castañeteo de dientes. Ayer fue el otoño y su allegro inicial, describiendo el baile desenfadado de los campesinos que celebran la vendimia. Y meses antes el verano, y su lánguida evocación del agobiante calor y el canto de las aves; y mucho antes, la primavera, esa explosión de júbilo del violín.

“Vengan aquí,

las mejores carnes del país

os las trae David”

Andrés, el más pequeño de los hermanos, se aparta del padre y va al ventanuco. Es David, piensa, que nos trae la comida de la semana. La melodía continúa evocando una tarde de frío. Observa a través de los helados cristales cómo los aldeanos se van arremolinando alrededor del carnicero. Se precipita por las escaleras desiguales que dan al amplio portal. Ya en la calle recibe el primer impacto de la frialdad típica de comienzos de invierno.

“Vengan aquí,

las mejores carnes del país

os las trae David”

Con esta cantinela y acompañado de su violín, el carnicero atrae a todos los parroquianos. Su poder de convicción es mayor que el del cura del pueblo: las costillas de cerdo, los cuartos de cordero, los lomos, hasta el hígado de ternera y los mismos riñones, desaparecen como por encanto ante la codicia de las mujeres que necesitan llenar sus despensas una semana más”.

Continuará…

miguel hernández: poesía y naturaleza

Martes, 20 de Abril de 2010 ecologia-educacion Sin comentarios

Flor de un día es lo más grande
al pie de lo más pequeño.
Flor de la luz el relámpago,
y flor del instante el tiempo.

(Miguel Hernández)

Celebramos este año el Centenario del nacimiento (30 de Octubre de 1910, en Orihuela) del malogrado poeta Miguel Hernández. Uno de los actos que han tenido lugar estos días es “La Senda del Poeta”, organizado por diversas instituciones públicas y privadas, que se viene realizando cada año coincidiendo con el fin de semana más próximo al 28 de marzo, aniversario de la muerte del poeta (28 de Marzo de 1942, en la prisión de Alicante).

La Senda se efectúa a pie durante tres días, desde la Casa Museo de Miguel Henández en Orihuela; pasando por Redován, donde nació su padre; continuando por Cox, donde el poeta vivió varios años con su mujer Josefina Manresa; llegando a Elche donde murieron su viuda e hijo; terminando en Alicante, ciudad en la que murió.

A través de este camino se busca un acercamiento al mundo natural tan próximo al poeta, uniendo así poesía y naturaleza en un itinerario “barnizado de jazmines y azahares”, según cantaba Miguel Hernández.

Miguel fue pastor de cabras desde niño, actividad que compaginó con sus estudios de primaria y bachillerato. Mientras cuidaba del rebaño, Miguel leía y escribía sus primeros poemas.

Queremos hacer un homenaje a este gran poeta repitiendo las palabras de su mentor Pablo Neruda:

“Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España….(…) tenía Miguel una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera.

…………..Yo lo conocí cuando llegaba de alpargatas y pantalón de campesino de pana de sus tierras de Orihuela, en donde había sido pastor de cabras…..Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él. Tenía una cara de terrón o de papa que se saca de entre las raíces y que conserva frescura subterránea…Me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era ese escritor salido de la Naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas….Otras veces me hablaba del canto de los ruiseñores. El Levante español de donde provenía estaba cargado de naranjos en flor y de ruiseñores….”

Estas palabras del poeta chileno Neruda explican la relación de un poeta con su entorno natural que posteriormente impregnará parte de sus poemas.

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escritores que nos enseñan de ecología (II): machado

Martes, 13 de Abril de 2010 ecologia-educacion 1 comentario

“¡Primavera soriana, primavera

humilde, como el sueño de un bendito,

de un pobre caminante que durmiera

de cansancio en un páramo infinito!”

(Antonio Machado)

Antonio Machado llegó a Soria en 1907 como catedrático de Francés del Instituto que hoy lleva su nombre. “Cinco años en tierras de Soria, hoy para mí sagrada –allí me casé, allí perdí a mi esposa, a quien adoraba-, orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano”, escribió Machado lejos ya de esas tierras.

El impacto del paisaje es el origen de su obra poética “Campos de Castilla” (1912), cuyo éxito alivió de alguna manera la soledad a la que le llevó la muerte de Leonor.

Su estancia soriana nos legó sus versos más hermosos, los poemas al Duero, el canto a la ciudad fría y pura, con un trasfondo ecológico indiscutible, por su respeto al entorno natural que disfrutó en sus continuos paseos a la orilla del río Duero

“¡Encinares castellanos

en laderas y altozanos,

serrijones y colinas

llenos de oscura maleza,

encinas, pardas encinas;

humildad y fortaleza!”

El crítico literario, novelista y ensayista soriano Juan Antonio Gaya Nuño nos revela una de las claves del libro:

“Antonio Machado se acercaba al paisaje, a la inminente y fabulosa herencia geológica de nuestra tierra, e ignoraba cuanto no fuera esencia contemplativa, es decir, poesía. Él realizó el milagro de aprovechar las licencias líricas, aparatosas y deslumbrantes de Rubén Dario, para sintetizar una poesía de salutación al paisaje más pobre y austero de las Castillas. Paisaje que le confirió portentosos secretos, como el de su primavera por nadie conocida”.

Si alguna vez el lector visita Soria, atrévase a dar un paseo junto al Duero, con los álamos dorados en su orilla, hasta la ermita de San Saturio, como cada día repetía el bueno de Antonio Machado, acompáñese de un ejemplar de “Campos de Castilla”  y sentirá el profundo ecologismo que desprenden sus versos.

miguel de unamuno: la naturaleza y el progreso

Martes, 30 de Marzo de 2010 ecologia-educacion 1 comentario

Reproducimos palabras textuales del filósofo y literato Miguel de Unamuno (1864-1936), relacionadas con su admiración por el fenómeno natural. No queremos hacer ningún comentario a las mismas, preferimos que el lector reflexione por sí mismo y saque sus conclusiones. Sólo mencionar que la conciencia ecológica ya existía en 1922, fecha de la publicación del libro donde aparecen sus palabras, “Andanzas y visiones españolas- De vuelta de la cumbre”:

“Vives acaso, lector mío, en un tráfago mundano, entre negocios o diversiones. Escápate cuando puedas a la cumbre, ve a pasar unos días al pie del Aconcagua, donde más alto puedas. Deja de pisar el asfalto de los bulevares. Aprende a desdeñar eso que llamamos civilización, y que rara vez es tal, y a extraer de ella lo que de cultura encierre. Deja la civilización con el ferrocarril, el teléfono, el water-closet y llévate la cultura en el alma. La civilización no es más que una cáscara para proteger las pulpas, el meollo, que es la cultura. Todo ese formidable aparato de invenciones mecánicas acaba de producir una poesía. Cuando haya surgido el poema de la ingeniería moderna puede muy bien hundirse ésta.

Y otra gran lección nos da la cumbre, y es enseñarnos a pasarnos sin comodidades. Nada denuncia tanto la ordinariez de espíritu, la ramplonería y plebeyez de alma como el apego a la comodidad. El señor que no sabe viajar sin almohada y baño es un mentecato. El desprecio a la comodidad es aún una de las evidentes superioridades de los pueblos de casta ibérica. En  ninguna parte estalla tan a las claras la ramplonería humana como en la mesa del comedor de un gran hotel.

Allí arriba hay que comer poco y frío, y mojarlo en agua, con agua cristalina del deshielo de los ventisqueros. Si a alguien se le ocurriese allí, en la cumbre, brindar con champaña, se le vendría encima el desprecio silencioso de los riscos. El brindar con champaña es el acto más sociológico, quiero decir, más grotesco que ha podido inventar el hombre enamorado del progreso. Y si el que brinda lo hace estando vestido de frac, ¡qué enormidad de grotesquez! ¿Has visto, lector, nada más bufo que un señor de frac, con su blanca pechera reluciente y acaso un anillo en un dedo, con una copa de champaña en la diestra y brindado?”

Con el objetivo de  respetar la idea original de Unamuno, este artículo sólo aparecerá en castellano.

miguel delibes: el primer ecologista español

Viernes, 12 de Marzo de 2010 ecologia-educacion 3 comentarios

Esta pasada madrugada ha fallecido uno de los escritores más importantes de los últimos tiempos en lengua castellana. Deja un hueco difícil de cubrir no sólo por su aspecto literario, sino también por su lucha constante por mejorar y respetar el medio ambiente. Puede ser considerado, quizás sea ésta una afirmación un poco atrevida, como el primer ecologista, y maestro de muchos naturalistas posteriores. Sus novelas, ensayos, relatos… son una descripción fidedigna de las tierras y gentes de la Castilla rural, que él conocía como nadie. Nació y ha muerto en la capital de Castilla y León y el contacto con esta tierra le ha servido de fuente inagotable para crear su ficción, sus personajes inolvidables y sus descripciones paisajísticas inigualables.

Él mismo se definía como “un narrador rural apasionado por la Naturaleza”. Sus obras son un mensaje de armonía entre la tierra y sus moradores. Durante dos décadas (años 40 y 50) trabajó como caricaturista , director y redactor del “Norte de Castilla”, pero abandonó el periódico por la censura que le imponían. Dos de sus obras, que han sido libro de obligada lectura en cientos y cientos de Colegios e Institutos de toda España, representan como ninguna otra su espíritu de apego a su tierra: “Las Ratas”, y “El Camino”. En otra novela , “Los Santos Inocentes”  (obra que comentaremos en otro artículo por su alto valor ecológico), narra la lucha por la supervivencia en una tierra injustamente repartida.

En su discurso de ingreso a la Real Academia de la Lengua, en Febrero de 1973, pronunció unas palabras dignas de leer: “Mi oposición al sentido moderno del  progreso y las relaciones hombre-naturaleza se ha ido haciendo más acre y radical….El poder del dinero….termina por convertir en borrego a un hombre sensible, mientras la Naturaleza mancillada, harta de servir de campo de experiencias a la química y a la mecánica, se alza contra el hombre en abierta hostilidad”, afirmaba Delibes en su discurso, que parece como una premonición estos días cargados de terremotos, lluvias torrenciales y con un cambio climático imparable.

No es de extrañar que recibiera el doctorado “honoris causa” por la Facultad de Biología de la Universidad de Salamanca hace dos años, por ser considerado un ecologista y amante de la Naturaleza.

escritores que nos enseñan de ecología (I)

Viernes, 26 de Febrero de 2010 ecologia-educacion Sin comentarios

“Se necesitan dos años para aprender a hablar y setenta para aprender a callar” (Ernest Hemingway)

¿Qué mejor que los libros para aprender? Pretendemos desde este blog ayudar en la tarea educativa de enseñar ecología de muy diversas maneras. Hoy vamos a recomendar dos libros muy interesantes.

El primero es “EL VIEJO Y EL MAR”  de Ernest Hemingway. Esta novela es corta en su extensión, pero con un enorme trasfondo ecológico. Es la historia de una lucha noble, la del viejo pescador Santiago con “la mar” (así la llaman los marinos, como si fuera una mujer; los terrestres la llamamos “el mar”). Es una lucha del viejo cubano contra su mala suerte, contra su debilidad física y contra un enorme pez que consigue atraer a su destartalado bote. Las descripciones que el escritor americano hace de las aves marinas, de la fuerza de las olas, de la mar bravía, nos sitúan ante una Naturaleza en su estado más puro. La lucha por la vida de los dos contendientes está descrita con tal respeto que, al final, cuando el viejo cubano demuestra ser más resistente que el pez, el pescador siente lástima por la presa a la que debe dar muerte. Es la lucha por la vida en su más primario concepto. No es destruir por destruir, sino con un  buen objetivo. Esta es la lección que debemos aprender.

El segundo es  “LAS OLAS” de Virginia Woolf. Es un libro original en su estructura, con el empleo del monólogo interior como técnica narrativa más usada, por lo cual las descripciones sicológicas  de los personajes están presentes a lo largo de la narración. Lo que nos interesa es su uso de las metáforas: Utiliza elementos de la Naturaleza para representar los momentos vitales de sus personajes. Tan unida está la vida del hombre a su entorno natural, que no hay mejor forma de describirla que a través de fenómenos naturales: – las olas que van y vienen representan la vida de los protagonistas – en el amanecer encontramos envuelta su infancia – en el mediodía, el centro de sus existencias – en el atardecer, el final de las mismas.

LEED estas novelas y aprenderéis que la Naturaleza es parte de nosotros mismos.