películas que nos enseñan de ecología (I)
“Educad a los niños y no será preciso castigar a los hombres” (Pitágoras)
Hay diversas maneras de aprender a respetar la Naturaleza. Desde estas líneas aconsejaremos que lean libros, que vean películas, que escuchen música. Y los libros, películas y música tendrán su mensaje ecológico. Hoy hablaremos de una película muy aplaudida por el movimiento ecológico hace unos cuantos años.
Se trata de “GORILAS EN LA NIEBLA”, dirigida por Michael Apted y protagonizada por Sigourney Weaver, ganadora del Oscar a la mejor actriz protagonista en el año 1988. Sólo por la actuación de esta actriz merece la pena ver la película.
A nosotros nos interesa su aspecto educativo, pero antes daremos unos aspectos biográficos: Sigourney es la naturalista Dian Fossey, nacida en 1932, en San Francisco. Aunque estaba interesada por los animales desde su niñez, dejó sus estudios de veterinaria por los de terapia profesional, abandonando esta profesión para marchar a Africa.
Estableció la Fundación de Investigación Karisoke (1967), alternando su tiempo allí con su trabajo de campo para escribir un libro que obtuvo grandes ventas, “Gorilas en la Niebla” (1983).
Fue considerada como una autoridad en el conocimiento de la fisiología y conducta de los gorilas de montaña, y retrató estos animales como “los gigantes mansos,” con unas personalidades individuales y unas relaciones familiares fuertes.
Su posición conservacionista activa contra los vigilantes del Parque, cazadores furtivos y las autoridades gubernamentales le llevó a duros enfrentamientos con todos ellos. Fue encontrada muerta, probablemente asesinada por cazadores furtivos, en su campamento de Ruanda en diciembre de 1985.
La película refleja la lucha de Dian en las montañas de Ruanda para salvar los gorilas amenazados por los cazadores furtivos. Es una historia dura y a la vez enternecedora: las imágenes de los gorilas conviviendo, jugando con la protagonista; las lágrimas de la actriz por un gorila muerto; las imágenes impactantes de una naturaleza salvaje, nos sitúan ante el aspecto más primitivo de nuestras raíces. La lucha de una persona por conservar su dignidad y la de unos seres amenazados, nos merece todo nuestro respeto.
¡Ojalá hubiera más hombres y mujeres como Dian Fossey en este mundo tan poco ecológico y tan destructivo!

