En tiempos de crisis es bueno ahorrar para que cuando lleguen los años de bonanza podamos disfrutar de lo ahorrado. Consumir por consumir es malo para nuestro bolsillo, para los tiempos de crisis, y puede serlo para la naturaleza.
¿Se imaginan ustedes la cantidad de árboles talados que nos podríamos ahorrar si recicláramos esos muebles que nos parecen pasados de moda? ¿Han pensado alguna vez que esa silla que tiran en el punto de limpio de su localidad puede reutilizarse? Incluso con las técnicas de restauración de muebles, puede convertir sus muebles viejos en mobiliario glamuroso, lo rústico está de moda ahora.

Al comienzo de los tiempos, los bosques repletos de árboles cubrían todo el planeta Tierra, de tal forma que uno podía ir de rama en rama como un tarzán cualquiera sin tocar el suelo de Polo Norte a Polo Sur. La gran mayoría de aquellos árboles decoran palacios, edifican casas, son objeto cotidiano en nuestras casas… Hay que parar la tala indiscriminada de árboles. Y esto lo podemos conseguir haciendo lo que está en nuestras manos: reciclar nuestros muebles viejos o comprar muebles de segunda mano.
En la web tenemos infinidad de sitios en los que podemos encontrar y anunciar muebles usados. Ayer dando una vuelta por la red pude visitar algunas de estas páginas. Yo les recomendaría la siguiente:
muebles usados
Con un poco de imaginación podéis hacer con los muebles usados verdaderas obras de arte. Siendo un poco cuidadosos, y con algunos tintes y barnices nuestros muebles nos durarán más y los bosques también.
Según la revista científica “Nature” nos quedan 20 años para evitar el cambio climático. Si no se reducen las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, la temperatura subirá una media de dos grados en la Tierra. Si esto llega a ocurrir entraremos en una línea peligrosa para la vida humana.
En un artículo de la citada revista se dice la cantidad de dióxido de carbono que se puede lanzar sin peligro para la humanidad. Entre los años 2000 y 2050 no se puede emitir más de un billón de toneladas de esa substancia. Pero lo grave es que ya se han lanzado la tercera parte de lo permitido hasta el día de hoy.

Este artículo es un resumen de un trabajo de científicos británicos, canadienses y alemanes, que concluyen que las emisiones deben reducirse en un 50% si no queremos una catástrofe en el planeta, pues el aumento de la temperatura sería el mayor sufrido por la Tierra desde que existe el hombre.
Es el momento para que las industrias y los gobiernos empiecen a tomar medidas.
La organización británica independiente New Economics Foundation ha dictaminado que si toda la población mundial tuviera el nivel de vida de un español medio, serían necesarios tres planetas como la Tierra para conseguir un equilibrio sostenible entre consumo y regeneración ecologica.
Si todos tuviéramos un nivel de vida de un ciudadano estadounidense, el número de planetas necesarios sería de cinco, mientras que la producción de la Tierra podría reducirse a la mitad si la humanidad viviera como un ciudadano de la India.

consumimos sín control
Estos datos reflejan la capacidad del planeta para sustentar la vida que en él se desarrolla y ponen de manifiesto que la Tierra tiene un límite ecológico al año para generar productos y absorver contaminación. El consumo sín control genera demandas insostenibles que provocan que sólo durante los siete primeros días del año un español genere de media tantas emisiones de CO2 como un ciudadano de Tanzania en todo el año. Este consumo es la base de un sistema económico que no sólo ingnora las pérdidas que supone la destrucción ecológica sino que transforma esta destrucción en contribución positiva para el producto interior bruto de los paises.
La humanidad ha vivido en equilibrio hasta que el consumo ha llegado a unos extremos insostenibles para el planeta. Deberíamos cambiar nuestros hábitos consumistas para no dañar el medio ambiente.
El Parlamento de Brasil se prepara para conceder una amnistía general a los responsables de los desastres ecológicos cometidos en su vasto territorio hasta 2008. La mayoría de sus diputados ha aprobado una reforma que regula los niveles máximos de destrucción.
Los diputados ruralistas, que defienden los intereses de los agricultores, en detrimento del medio ambiente muchas veces, son mayoría en el Congreso y el Senado brasileños.
Los ecologistas califican de retroceso histórico esta reforma pues supende las multas para los que desforesteron ilegalmente hasta julio de 2008, que supondrían más de tres mil quiniestos millones de euros para el Estado. Estas personas ganaron mucho dinero con esos delitos y ahora van a ganar el doble ya que se van a ahorrar la multa.
Por otra parte la nueva legislación establece que en ríos de menos de cinco metros de ancho las márgenes de preservación forestal se reduzcan de 30 a 15 metros. Se ha calculado que 90 milloes de hectáreas de selva podrán ser deforestadas legalmente. Es una superficie que supera todo lo destruido en la historia de la Amazonia.
Malas noticias para el pulmón de la Tierra.
Gran parte de los ecosistemas de nuestro planeta está en peligro. Llamamos ecosistema al “conjunto de una comunidad de seres vivos y el entorno en el que vive”.

Pongamos algunos ejemplos:
- Los bosque de grandes zonas de todo el planeta están enfermos
- Amplias zonas de coral están perdiendo su color y están muriendo
- La selva tropical está siendo talada y quemada
- El peligro de desertización se está extendiendo a muchos lugares por la excesiva erosión y mal uso del suelo.
- Hay muchas especies amenazadas de extinción, mientras otras ya se han extinguido en su totalidad.
Estas situaciones son reales y graves, a la vez. Debemos poner todos los medios necesarios para evitar un final no deseado. Debemos actuar porque los ecosistemas están tan relacionados que los daños en alguno de ellos repercuten en todos los demás y desequilibaran todo el planeta.
Necesitamos vivir en una Tierra saludable y equilibrada.
La diversidad de especies es el principal recurso para conseguir alimentos, medicinas, productos químicos para diferentes usos. La desaparición de una especie es una desgracia para toda la humanidad. Debemos ser inteligentes y usar los recursos sin dañar los ecosistemas.
“Un paisaje se conquista con la suela de los zapatos, no con las ruedas del automóvil”. (William Faulkner)
El próximo sábado, a las 20.30 horas, monumentos y edificios famosos de todo el mundo (Big Ben, la Cibeles, Times Square, Picadilly, las pirámides de Giza…) apagarán sus luces durante sesenta minutos. Es una acción encaminada a luchar contra el cambio climático. La iniciativa es de de la organización ecologista WWF.

Es un toque de atención a los gobiernos que no están haciendo los deberes a la hora de parar el cambio climático. Se espera la participación de más de mil millones de personas en diversas ciudades del mundo. Más de cien ciudades españolas se han sumado a esta propuesta reivindicativa. Las cofradías gallegas de pescadores se sumarán a esta campaña, pues afirman que “notan el cambio climático en la variación de las lluvias, que provoca modificaciones en la salinidad de las rías y eso hace que varíen las corrientes y haya desajustes en el desove y desarrollo de los juveniles”.
El fracaso de la cumbre de Copenhague en diciembre, cuando no se logró un acuerdo sobre emisiones de carbono, fue el detonante de esta decisión de la organización ecológica. Mientras la Naturaleza sigue con su enfado y entra en cólera, este grupo de ecologistas de WWF quiere insuflar ánimos en la lucha contra este pasotismo de los gobiernos. También quiere que la sugerencia no se quede en un simple apagón de una hora, pretenden que se difunda un espíritu de ahorro energético y el fomento de las energías renovables.
Durante “la hora del planeta” habrá multitud de actividades propuestas por ayuntamientos, organizaciones y ciudadanos: carreras populares, conciertos ecológicos gratuitos, teatro, espectáculo flamenco, batucadas…
Nosotros nos sumamos desde estas líneas a esta iniciativa. Esperamos que con el tiempo seamos muchos los que queramos un planeta más limpio. Y que los gobiernos de todo el mundo sigan el ejemplo de los ciudadanos.